Analizando el Standing Split

Es una de mis posiciones favoritas y además -aquí os dejo un pequeño secreto- trabajar esta asana puede facilitaros la subida a cualquier invertida. En esta posición la acción de flexión hacia adelante en la pierna delantera/mitad pélvica se combina con la acción de flexión hacia atrás en la parte posterior de la otra pierna/la otra mitad pélvica y crean el reto de mantener la columna vertebral equilibrada entre esas dos fuerzas contrarias.

Es sencillo ver que debido a la acción opuesta de las piernas y las mitades pélvicas, esta posición es más difícil que otras donde ambas piernas trabajan en conjunto en una misma dirección.

Esto se debe a la acción de oposición de la otra pierna y la pared, que impiden que la espina dorsal haga la flexión o extensión. Por ello, todo el movimiento en la mitad inferior del cuerpo debe provenir de la articulación sacroilíaca, la cadera y la pierna.

Además, normalmente casi todos mostramos más rango de movimiento de la cadera en flexión que en extensión (el movimiento de la pierna trasera dibuja la columna vertebral en extensión). Esto es también porque donde más fácil es sentir la intensidad del trabajo es a menudo en los extensores de la pierna delantera, mucho más que en los flexores de la pierna trasera.

Si el Standing Split se hace activamente, con atención a la acción excéntrica de los músculos, el “estiramiento” en la asana puede ser distribuido entre varias articulaciones, estabilizando las móviles y movilizando las zonas fijas. Neuromuscularmente, esta actividad apoyada en la pared, que nos comprime en la posición excéntrica también estimula la porción del huso de los músculos reflejo de estiramiento que ayudan a liberarlos de manera que que se trabajen en su mayor longitud cedida por el SNC. Otro detalle que quiero daros, es que si hacéis uso activo de músculos antagónicos (por ejemplo, la contracción del cuádriceps) también puede activar el reflejo de estiramiento que estimula los isquiotibiales y proporciona una liberación adicional.

En esta postura, muchas personas permiten que la pierna trasera gire externamente para obtener el Split completo. Pero dejar que la pierna trasera se despliegue pone la presión de torsión en la columna lumbar y/o la articulación sacroilíaca de la pierna trasera -sin mencionar una torsión presión en la rodilla trasera. También presiona más a los aductores de la pierna que tienes puesta en el suelo sin el soporte excéntrico del ilíaco y del psoas mayor o del recto femoral. Como resultado, la ingle se extiende, y el recto femoris no se estira tanto como podría. Es mucho más riguroso hacer esto correctamente, y mucho más seguro para las piernas y la pelvis.

¡Feliz día y felices Splits!

Aida

(Créditos fotográficos Joneyed)

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