Respiración y Yoga

Una de las primeras cosas que se aprenden en yoga es a controlar la respiración y aunque casi todo el mundo lo sabe muy pocas personas lo entienden en profundidad.

Empezando por lo más básico, si nos fijamos en la unidad más pequeña de la vida, la célula, podemos aprender una cantidad enorme de yoga. De hecho, los conceptos yóguicos más esenciales pueden derivarse de la observación de la forma y función de la célula.

En el colegio todos aprendemos que las partes de una célula son tres: la membrana celular en el exterior y el núcleo y citoplasma en su interior. Los nutrientes atraviesan la membrana, y una vez dentro, la célula metaboliza estos nutrientes y los convierte en la energía que alimenta sus funciones vitales. Como resultado de esta actividad metabólica, se generan residuos que deben salir a través de la membrana para evitar la muerte de la célula por inanición o toxicidad. De aquí, podemos entender el término yóguico prana, que se refiere a lo que alimenta a un ser vivo. Pero entendiendo esto no sólo como lo que se introduce como alimento (ya sea sólido, líquido o gaseoso), sino también como la acción que trae el alimento. La fuerza complementaria resultante en este caso, será apana, que se refiere a lo que es eliminado por un ser viviente, así como a la acción de eliminación. Estos dos términos yóguicos fundamentales -prana y apana- no los aprendemos en el colegio pero son los que describen las actividades esenciales de la vida.

Utilizando esta idea como guía, aunque los caminos del cuerpo para los nutrientes y los residuos no sean tan simples como los de una célula, siempre trato de enseñarles a mis alumnos la importancia de una correcta respiración.

Todos tomamos el prana (alimento) en forma sólida y líquida en la parte superior del sistema: entra en el conducto digestivo, atraviesa el proceso digestivo, y después de muchos giros y vueltas, el residuo resultante tiene que bajar para salir porque la salida está en la parte inferior. Así, la fuerza de apana, cuando actúa sobre residuos sólidos y líquidos, tiene que moverse hacia abajo para salir.
Pero también tomamos el prana en forma gaseosa: la respiración, que a diferencia de los sólidos y líquidos necesitan salir de la misma manera que entraron. Por eso se dice que el apana debe poder funcionar libremente tanto hacia arriba como hacia abajo, dependiendo de que tipo de residuos se estén produciendo. Esa es también la razón por la cual cualquier incapacidad para revertir el empuje hacia abajo de apana resultará en una exhalación incompleta.

Esta capacidad de revertir la acción descendente de apana es una habilidad muy básica y útil que se puede adquirir a través del yoga, pero no es algo que la mayoría de la gente pueda hacer de inmediato. La mayoría de nosotros estamos acostumbrados a operar nuestro apana apretando y empujando hacia abajo cuando hay algo que necesita ser eliminado. Es por eso que la mayoría de los estudiantes de yoga iniciales, cuando se les pide exhalar completamente, exprimen y aprietan sus músculos respiratorios como si estuvieran orinando o defecando. Y aquí está el gran problema, porque cuando apana no fluye, al realizar una exhalación incompleta, no eliminamos del cuerpo la totalidad de los residuos y esto se traduce en menos espacio para que prana actúe (para aire limpio). Y al quedarnos sin alimento, nos quedamos sin vida, sin energías.

Una respiración consciente y completa es la que nos llena de fuerza vital, siendo tan importante la fase de inhalación como la de exhalación. Y podéis comprobarlo, es tan fácil como intentar hacer un gran esfuerzo sin tomar aire o hacer el pino sin ser conscientes de nuestra respiración.

¡Feliz prana y apana a todos!